La preparación de soluciones químicas para el procesado de películas y papeles era muy común hasta fines de la década del ’70. Aunque la industria nacional ofrecía muchas fórmulas ya preparadas, los fotógrafos preferían hacer sus preparados. Incluso muchos recordarán la auténtica “fiebre de la hidroquinona” de 1975 —como consecuencia del “Rodrigazo”—, cuando la vital substancia que integra la fórmula de una gran variedad de reveladores se fue por las nubes, provocando un auténtico “mercado negro” que hizo estremecer a la fotografía.
Pocos años después, los preparados listos para ser diluidos, tanto en polvo como líquidos, fueron ganándose la confianza de los fotógrafos y la industria, tanto nacional como extranjera, fue proporcionando los diferentes productos que tanto facilitan el trabajo.
En la actualidad, por las severas restricciones a las importaciones que impone la relación de nuestra moneda con el dólar, la preparación de los baños de revelado puede constituir un camino para abaratar costos. Así que vamos camino a desempolvar las pequeñas balanzas de precisión, probetas y otros utensilios usados en la preparación de fotoquímicos. Es también una manera de rescatar el carácter artesanal de la fotografía de antaño.
Balanza de precisión. También conocidas como “pesacartas” con escala que va de 1 a 100 gramos aproximadamente, son muy adecuadas. Si se dispone de una balanza de doble platillo y sus respectivas pesas, mejor.
Frascos. De plástico y con tapa a rosca hermética, para guardar los productos químicos que, habitualmente se los comercializa en bolsitas de plástico. El tamaño dependerá de la proporción y cantidad de sustancia de cada fórmula. Por ejemplo, para el metol, hidroquinona, bórax, bromuro de potasio, es suficiente que el volumen sea de 250 ml pero para el carbonato de sodio, sulfito, etc., se requieren frascos de mayor volumen, entre 500 y 1.000 ml.
Los frascos de vidrio son adecuados pero no se deben usar tapas de latón puesto que los metales ferrosos suelen ser atacados por muchas de las sustancias de uso en fotografía. El corcho es un material adecuado. Muchas sustancias son inestables y altamente higroscópicas –absorben la humedad de la atmósfera– por lo que debe estar almacenadas en recipientes herméticos para que no se degraden.
Recipientes. Comprende tanto a los usados para disolver en agua las sustancias como las probetas para medir con precisión volúmenes y los envases para el almacenamiento de las soluciones. Pueden ser de plástico, vidrio, esmaltado o acero inoxidable. Se deben evitar los de aluminio ya que puede afectar a muchas soluciones.
Con tres probetas escalonadas en 1000, 250 y 50 ml es suficiente para las necesidades de preparación y uso de todo tipo de fórmula. Un balde plástico de 5 litros es indicado para el preparado de las soluciones. La cantidad y variedad de bidones dependerá del volumen que se piensa preparar pero, desde nuestro punto de vista, es mejor fraccionar los reveladores en envases de 1 litro llenos al tope para reducir el nivel de la oxidación.
Etiquetas autoadhesivas. No es un tema menor porque cada solución debe estar perfectamente rotulada con la denominación de la fórmula y la fecha de preparación (o de vencimiento, lo que sería más adecuado).
Termómetro. La dilución de las sustancias es más rápida en agua caliente, con excepción del revelador Xtol, pero no debe superar los 50° C ya que por encima algunas se descomponen y pueden precipitar. El control de la temperatura es por ello importante.
Embudo, agitadores, filtros de papel, cucharitas. Constituyen los otros elementos. Se debe disponer de por lo menos dos embudos y dos agitadores, uno para los reveladores y otro para el fijador. Los filtros de papel eliminan las pequeñas impurezas sólidas de los baños, en particular de aquellos destinados al revelado de películas.
En la medición de pequeñas cantidades es útil el uso de una cucharita de plástico, del tipo de postre o café.
La variedad y cantidad de sustancias depende de las fórmulas que se quiera preparar. Aquí únicamente consignamos las que se emplean en los reveladores y fijadores más habituales.
Los frascos deben ser perfectamente rotulados y para hacer el pesaje en la balanza es preferible colocar un pequeño papel sobre el platillo, de tal manera de no dejar rastros de cada sustancia en los mismos.
Para las soluciones se puede emplear agua corriente de la canilla, con la precaución de hervirla previamente, lo que elimina las sustancias en suspensión y descompone otras, que precipitan. Por último, se la debe filtrar. No se justifica el empleo de agua destilada.
La cantidad de agua que se debe calentar para preparar cualquier fotoquímico debe ser de alrededor de las 2/3 partes del volumen total. Por ejemplo, si vamos a preparar un litro de solución, se calientan 600 ml, luego se diluyen las sustancias una tras otra y en el orden que figuran en la fórmula, y por último se agrega agua fría hasta completar el volumen.
Es muy importante que el orden de dilución sea el indicado en la fórmula puesto que algunas sustancias, en presencia de otras, precipitan o tardan en diluirse. Eso explica que en casi todos los reveladores en polvo, el envase contenga dos parte (A y B), que deben diluirse una a continuación de la otra. Es también importante que cada sustancia se haya diluido perfectamente antes de incorporar la siguiente.
En el caso de los ácidos, siempre se debe agregar ésta al agua y jamás a la inversa puesto que existe el riesgo de que se produzca una reacción exotérmica violenta.
El lugar donde se preparan las soluciones debe estar limpio y ventilado. Los productos se deben almacenar de manera que no queden al alcance de niños y o mascotas. Se sugiere además usar guantes de goma, anteojos protectores de la vista y guardapolvo mientras se manipulaen los productos.
Existe una gran variedad de fórmulas de reveladores. Muchas de ellas son secreto de fábrica como sucede con el Microdol–X, Rodinal, HC–110, Microphen, Ilfotec, etc., y otras tienen diferente denominación si se trata del producto de fábrica o de su fórmula publicada, como sucede con el Dektol cuya fórmula se denomina D–72 o el Selectol que se lo conoce como D–52.
Tanto por las sustancias químicas que se utilizan como por la proporción entre ellas y la energía del álcali, se logran reveladores de grano fino, enérgicos, compensadores, de papel, etc. La variedad de fórmulas que existen es realmente impresionante, así que nos vamos a limitar a publicar apenas algunas de uso general.
| Acido Acético glacial. Líquido transparente, de característico y fuerte olor picante. Solidifica por debajo de 13° C. Uso: baño detenedor y como agregado en algunos fijadores.
Acido Bórico. Pequeñas plaquetas blancas cristalinas. Uso: aditivo el algunos reveladores de grano fino. Acido Clorhídrico. Líquido incoloro o levemente amarillento, altamente corrosivo y tóxico (muy venenoso). Se debe almacenar en frascos con tapón de vidrio esmerilado. Se lo utiliza diluido para la limpieza de cubetas. Alumbre de Potasio. Cristales transparentes incoloros. Agente curtiente de la gelatina. Benzotriazol. Cristales de color blanco, no se disuelve en agua. Es agente antivelo. Bisulfito de Sodio. Polvo blanco, cristalino, con olor ácido. Conservador en reveladores y para acidificar fijadores. Se emplea en sustitución del metabisulfito de sodio. Bórax. Biborato de Sodio. Polvo en cristales blancos. Es álcali suave en reveladores de grano fino. Bromuro de Potasio. Cristales o polvo blanco. Retardador del revelador (antivelo). Carbonato de Potasio. Polvo blanco, altamente higroscópico. Alcali en reveladores de papel y en reveladores enérgicos. Carbonato de Sodio. Cristales o polvo blanco. Alcali en reveladores. Cloruro de Amonio. Cristales blancos. Sustancia base de fijadores rápidos. Fenidona (Phenidon). Cristales incoloros. Agente revelador. Ferricianuro de Potasio. Cristales de color rojo intenso. Venenoso. Reductor y sustancia base de baños de blanqueo. Glicina. Cristales blancos. Revelador lento. Hidrocloruro de Para-Amidofenol. Cristales incoloros. Revelador muy activo base de preparados como el Rodinal. Hidroquinona. Cristales incoloros. Agente revelador básico. Hidróxido de Potasio. Cristales con forma de bastoncitos o copos. Muy corrosivo e higroscópico. Alcali enérgico para reveladores rápidos. Hidróxido de Sodio. Idem anterior. Al disolverse eleva la temperatura del agua. Metabisulfito de Potasio. Cristales incoloros. Conservador de reveladores y para acidificar fijadores. Metol (Elon, Pictol, Genol, Rodol). Polvo o cristales en forma de pequeñas agujas, incoloro o levemente gris. Agente revelador suave. Permanganato de Potasio. Cristales de color violeta. Reductor, eliminador de hiposulfito y sustancia de baños inversores. Sulfito de Sodio. Cristales blancos. Agente antioxidante en reveladores, levemente alcalino. Tiosulfato de Sodio (Hiposulfito). Cristales incoloros, grandes. Sustancia base de fijador. |
Reveladores para Películas de Grano Fino
Sulfito de Sodio 100 100 100 100 80 80
Carbonato de Sodio — — — 6 — —
Bromuro de Potasio — — — 2 2,5 0,5
Acido Bórico — — 8 — — —
Metabisulfito de Sodio — 15 — — — —
D76. Revelador de Grano fino para todas las películas blanco y negro, que puede ser usado puro o diluido 1+1, 1+2 y 1+3. D25. Revelador compensador de grano fino para películas de baja y mediana sensibilidad. D76d. Revelador compensador de grano muy fino.G207. Revelador de grano fino y buena acutancia. AG 44. Revelador de grano fino suave. AN 17, de grano fino suave.
Sulfito de Sodio 25 75 50 25 35
Carbonato de Sodio 25 65 60 35 65
Bromuro de Potasio 1 2,8 2 1 2
* Utilizar diluido 1+3. DILUIR 1+2. *** Benzotriazol al 1% o antivelo comercial.
Tiosulfato de Sodio 240 — 240 —
Cloruro de Amonio — 150 — 200
Sulfito de Sodio 10 — 15 15
Metabisulfito de Sodio 25 20 13 —
Acido Acético al 28% — — 75 55
Acido bórico — — — 8
Alumbre de Potasio — — 15 15
Agua hasta 1.000 ml