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Lutz Matschke
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Esta fórmula está en trámite de patentamiento en la Secretaría de Registro de Propiedad Intelectual. El problema es que sus empleados son oriundos de la vecina orilla y están de huelga por depresión solidaria con sus compatriotas. Es de dominio público, pero con obligatoriedad de mencionar su creador, Lutz Matschke. El no hacerlo producirá veladura eterna de todos los píxeles de su cámara digital.

 

Se conocieron en las postrimerías de la época en que las imágenes se extraían de las oscuridades con extrañas sopas y con olores que superaban lo nauseabundo. Ambos participaron de bloqueos a su país vecino atentando contra él con su mutua ausencia.

Sucedían tiempos en los que el agua empezaba a escasear, y una nueva sociedad de bálticos y orientales comenzó a instalar junto al río divisorio plantas de fabricación de papel.

La población, viendo que su agua potable sería uno de los elementos más dañados, estaba indignada ya que todas sus medidas de protesta fracasaban irremediablemente.

Ambos Teos se encontraron en un piquete rutero, fue allí cuando tomaron conciencia de que su no accionar era una idea que cobraría una fuerza inusitada. Ni Mahatma Gandhi lo hubiera imaginado con tanta eficacia. La única forma de ponerle fin a semejante atropello era privar a la población del vital elemento de consumo tan popular, que los vecinos importaban en su totalidad. Bromina y Fillina eran agentes de tan vasta popularidad que ya nadie se acordaba de ellos. La ecuación era sencilla: nosotros, los afectados, como máximos productores y exportadores mundiales versus ellos, generadores de futuras catástrofes como máximos consumidores per capita mundial. Teníamos todas las de ganar. Era hora de hacernos valer haciéndoles sentir su dependencia, tanto económica como adictiva.

Se sonrieron mirándose y ahí nomás llamaron a las cámaras de comercio que los agrupaba.

Antes de colgar Bromina le añadió al presidente de la cámara local: Avísele a los brasileros que hagan lo propio. Ellos son sus principales proveedores de producto elaborado. Yo ni bien cuelgue llamo al Sr. Caa Alcolí de Asunción, ellos ya me dieron su adhesión de bloqueo incondicional.

Será la única forma de que la población tome conciencia de la magnitud del reclamo y se olvide de la puesta en escena de un supuesto enfrentamiento, realizado por políticos de ambas bandas del río.

En la vecina orilla las reacciones no tardaron en aparecer; dos millones de kilos mensuales de ausencia no eran poca cosa para una abstinencia tan repentina. La Secretaría de Comercio local y la Cámara de Importación de Hierbas Saludables aseveraron, en un comunicado/bomba, que el abastecimiento y la distribución estaban garantizados por los próximos 30 días. El anuncio no hizo más que encender la mecha y forzar el lanzamiento de avalanchas de compras desesperadas e indiscriminadas. Adquirían sin reparar en marcas ni contenidos, todo paquete que se viese en góndolas de supermercados, estantes, mercaditos o kioscos 24 hs. Los precios de los paquetes remanentes aumentaban logarítmicamente, muchos compradores llegaban a las cajas y abonaban hasta tres veces el precio marcado en góndola. Los precios indicativos, publicados por ambas secretarías, aumentaban incansablemente en las pantallas colocadas a tal fin en las principales bocas de expendio.

A los pocos días se empezó a tomar conciencia de la dimensión del atentado. La primera reacción de los pobladores afectados por la abstinencia era pegarse hasta el desvanecimiento, flagelándose con sus brazos-termo, seguidos por suicidios en masa tirándose de cabeza desde edificios, con bombillas de punta en la boca. Otros rezaban frente a los paquetes vacíos, llevados a santuarios improvisados en los huecos de las góndolas de supermercados, o se arrodillaban ante efigies charrúas hechas con restos ya exhaustos que secaban al sol.

El Ministerio de Comercio emitió un segundo comunicado donde aseguraba que el abastecimiento se normalizaría dentro de las 24 hs. y que la habitual calma regresaría a la nación entera.

Nada de esto sucedió. Los pocos camiones, incluidos sus conductores, que intentaron boicotear el bloqueo, fueron incinerados por inmensos lanzallamas fronterizos. Las embarcaciones piratas eran perforadas y hundidas por afiladísimas espinas de Bagres Antialcaloides, entrenados por la CIA y la DEA. Se hicieron varios intentos de contrabando por aire, pero chimangos kamikazes se tiraban adentro de las turbinas o contra las hélices de los aviones, provocando una verdadera lluvia de aerotransportes en vuelo vertical descendente. Paracaidistas minoristas querían disfrazar su deporte portando grandes bolsones, pero vacas adiestradas para tal efecto se comían inmediatamente todo el contenido de los paquetes a contrabandear.

Ante semejante arremetida del movimiento revolucionario, la iniciativa de Bromina y Fillina saltó a las portadas de todos los periódicos mundiales. Era una época histórica, no por lo que marcaría como nuevo hito, sino por tratarse de una regresión a la época del contrabando a espaldas del reino imperante. Llegaron a contratar a expertos narcotraficantes para sortear esa pesada barrera contra el alcaloide y ni aun así lograban detener la creciente tasa de suicidios en masa.

La isla Martín García empezó a convertirse en una zona de triangulación con los más diversos Carteles: El afamado Mosaronte, el temido correntino Thara Güí, y ni que hablar del Cartel Crux de Malta por su vinculación con la masonería. El Cartel Canaria no salía de su asombro por la rapidez de movimiento de sus colegas mientras que el temido Cartel de la Mulata Sara perpetraba los más sangrientos ataques a políticos de los rangos más altos.

Bromina y Fillina no salían de su asombro por lo que habían logrado con tan poca cosa, convirtiéndose en los Che Guevaras del S XXI. La unidad de contraespionaje báltica “Suojelupoliisi SUPO” (Policía de Seguridad) los estaba rastreando por los 7 mares y ni noticias. No lograban entender cómo todos los empleados de planta y los que seguían ampliando la misma, habían entrado en un irreversible estado de shock de una vida sin sentido. La función pública estaba totalmente paralizada, solamente las oficinas de defunciones estaban abarrotadas de personas mutantes sin dirección. Algunos llegaban a esas oficinas y lo único que pedían era el sarcófago que les correspondía por obra social.

Tras largos meses de vivir a la deriva, el bloqueo fue desbaratado por la mitad de la población de la vecina orilla residente en el resto del mundo. Comenzaron a preocupar a la balanza de pagos del país exportador mediante devoluciones masivas de objetos bálticos frente a las puertas de sus embajadas y consulados. Allí se depositaban todo tipo de objetos, principalmente teléfonos celulares y botellas de vodka.

Sin embargo la estocada final la dieron con un traductor automático de texto, pues al ingresar la palabra “Yerba Mate”, los directivos de la oficina de contraespionaje báltica, leyeron “Grass Kills”. Primero pensaron en una campaña antidroga, pero luego cundió el pánico de un ataque suicida-terrorista con pasto. Inmediatamente retiraron toda la plana mayor del directorio de la vecina orilla, pararon toda la producción y todas las obras de ampliación.

Hoy en día las polémicas instalaciones fabriles se han convertido en un enorme parque de diversiones con inmensos toboganes, vueltas al mundo, calesitas, trenes y laberintos interesantísimos. Los adultos observan contentos jugar a sus hijos desde los andamios abandonados, mientras se toman unos ricos ... mates.

Cuando el objetivo ya había sido alcanzado ambos Teos decidieron encaminarse hacia otras áreas, esta vez al de la fotografía. Si juntos logramos esta revolución, haremos lo propio con las imágenes, pensaron ambos una mañana de sano ocio. Fue así que, tras salir de una “Jornada de Difusión y Reflexión” en un jardín de infantes, decidieron pasarse a la clandestinidad, escondiéndose para siempre en uno de los más famosos laboratorios sureños del “Fine Art Printing”.

Pusieron todo su conocimiento a favor del rescate de una tradición en extinción: El revelado experimental de los rollos Blanco y Negro. Y no tuvieron más que remontarse a sus ancestros para crear un novedoso revelador de negativos.

 

Revelador a la Yerba Mate “Ilex Lutz”®

A la Xanthinas: Theobromina and Theophyllina

• Hervir durante 2 a 3 min. 500 cc. de agua con 12 cucharaditas colmadas de Yerba Mate.

Hierve como la leche, tiende a rebalsar al primer hervor! Be careful! No tomárselo.

• Dejar enfriar y decantar. Algunos palitos tienden a flotar de por vida, ¡Elimínelos!.

• Separar 300 cc. de la infusión aun tibia y agregar 8 cucharaditas de Carbonato de Sodio, o Soda Solway.

• Revelar a 26 °C durante 20 min., agitando por inversión cada 30 seg.

• El revelador usado tiene olor a sala de jardín de infantes de provincia.

Si le trae recuerdos de su niñez, vuelva a contener sus impulsos de tomárselo.

• Antes de introducir el detenedor, realizar sucesivos lavados de agua hasta que el agua salga incolora y no verde.

• Detener y fijar como de costumbre.

Desmoldar y listo!

No le hable a su rollo recién revelado, sus negativos no tienen orejas.

Las tomas y pruebas fueron realizadas en Película HP5 Plus a ISO 100

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Jueves Santo, 5 de Abril de 2007

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