La revolución cultural planteada por el uso de Internet genera un escenario en el que las redes sociales son espacios obligados para la difusión una obra. La información llega como virus a millones de dispositivos de recepción y se plantea una carrera, enormemente competitiva, por captar la atención del público. Los nativos digitales, aquellos que ya nacieron inmersos en las posibilidades comunicacionales de este sistema virtual, tienen grandes ventajas competitivas respecto de las generaciones anteriores que buscan adaptarse a las nuevas condiciones.
Victoriano Izquierdo es un fotógrafo referente de su generación. Nació en 1990 en Granada, España, y la primera foto que sacó en su vida fue con una cámara digital. Hoy publica sus fotos en el diario El País, en varios medios especializados y su obra es vista por más de 2.500 personas diariamente. Con sólo 3 años de profesión, ya se convirtió en la promesa de la fotografía española.
Frankfurt, Alemania - Agosto 2008.
Victoriano se topó con la fotografía de manera casual. “A mí me gustaba mucho dibujar y siempre trataba de hacer dibujos realistas. Cuando cumplí quince años mis padres se atrevieron a regalarme una cámara digital y sentí que podía completar algo que siempre había buscado en el dibujo. Además, el procesado digital me dio aún más libertad para pulir lo que quería expresar”. También estudia ingeniería informática y es un apasionado por el trabajo creativo con la información.
Londres, Reino Unido - Julio 2009.
Sin embargo, a medida que fue madurando como fotógrafo se va alejando del retoque digital y esto sucede por varios motivos: “El primero y más importante es la tecnología de las cámara digitales. Cuando disparaba con mi primera réflex, una Canon 350D, el rango dinámico de las fotos era realmente pobre y requería de mucho tiempo de postproducción para intentar sacar luces perdidas y tener una imagen de base medio decente. Ahora con la cámara que uso sólo necesito ajustar al mínimo el brillo y el contraste para estar feliz en ese sentido. Los colores ahora son también más vivos e interesantes, cada vez las fotos salen menos planas de la máquina. Por otro lado, desde que empecé a hacer fotografías más documentales y de viajes para revistas pretendo que lo artificioso de la imagen no distraiga al espectador de su contenido. Y por último, la experiencia de los años ha hecho que antes de disparar decida exactamente lo que quiero y sé qué tres o cuatro cosas tendré que tocar para tener la imagen como quiero”.
Barcelona, España - Agosto 2008.
Así como las posibilidades tecnológicas y la madurez de la mirada lo alejan paulatinamente del Photoshop, también la experiencia ha traído cambios respecto de su interés como autor de fotografías. “Al principio estaba más preocupado con la construcción de la imagen pero ahora cada vez suelo estar más pendiente del instante decisivo. De alguna manera siento que como fotógrafo lo que me puede llevar a tomar fotografías irrepetibles es esa capacidad de capturar algo singular, inimitable. Y si a eso le sumo una construcción y una armonía plástica, seguro que la fotografía que haga me hará muy feliz”.
Victoriano ve a la fotografía como un modo de comunicación “Creo que en general la fotografía funciona muy bien para expresar sensaciones y sentimientos a los que las palabras les cuesta llegar. Cuando realizo mis trabajos trato de crear una especie de hilo argumental de mi vida que trate de explicarle al yo olvidadizo y alzheimico del futuro –o a mis hijos– qué y cómo sentía el mundo en aquel momento y cómo aquello me hizo ser la persona conocerán. Un registro visual y emocional”.
Granada, España - Agosto 2007.
Clima de generación
No se puede describir con precisión a una generación sin caer en generalizaciones injustas. Sin embargo, hay marcas comunes, contextos históricos culturales y sociales que se comparten y terminan creando una mirada de época.
Victoriano expresa con claridad lo que le pasa a él y a sus pares: “No sé en Argentina pero en España creo que la mía es una generación bastante aturdida. Por primera vez casi todo el mundo fue a la Universidad y casi nadie puede plantearse en un futuro no muy lejano tener una cierta independencia de sus padres. Hay como un ahogo de no poder realizarse personalmente. Por otro lado, viajar es ahora más fácil que nunca. Casi todos mis amigos pueden realizar programas de intercambio en la universidad con otros países europeos o viajar a bajo coste de un día para otro. Las nuevas tecnologías nos traen toda la información que queramos al momento en nuestros teléfonos y nos conectan unos con otros fácilmente. Todo eso crea un clima de generación que se ve expresado en la producción artística”.
La viralización de la información es sin duda un signo de esta generación. La popularización de las cámaras digitales y la facilidad de compartir las fotografías con nuevos círculos sociales está despertando el interés de la fotografía como forma de producción artística. “En mi caso hago por un lado el blog Pixel Fugaz para el periódico El País, por otro lado está la cuenta en Flickr, además está mi web y también participo en varias redes sociales: en total mi obra tiene unas 2.500 visitas diarias. Todo el tiempo me están llegando comentarios, likes, reteewts y demás devoluciones que hace el público sobre mi obra”. Sin dudas se está configurando una nueva relación entre ese triángulo dinámico conformado por el autor, la obra y el público.
Dos personas visitan su obra por minuto y los derechos de autor son una preocupación inexistente en su vida. “Creo que el copyright es un concepto que no tiene ningún sentido tal como es entendido tradicionalmente. Si alguien va a hacer dinero con mis imágenes, yo debo beneficiarme también y lo que quiero es que mis imágenes sean vistas por la mayor cantidad de gente posible. Es perfectamente compatible no tener copyright y ganar dinero como artista”.
Más información:
http://es.victoriano.me/www.flickr.com/people/victoriano/