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Bibiana Fulchieri
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El teórico español desarrolló en el Museo Provincial Emilio Caraffa de la ciudad de Córdoba el seminario “Aproximaciones al pensamiento de la fotografía”. Formó parte del programa internacional “Momento Lux-Diálogos a la intemperie” que incluye exposiciones de fotografías y revisión de portafolios auspiciados por la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo(AECID) y el Consulado Español en Córdoba.

 

Entrevistado por Bibiana Fulchieri

Es Master en Teoría del Arte Contemporáneo por el Goldsmiths College y Licenciado en Fotografía UCCA -ambas instituciones en el Reino Unido-, Profesor de Teoría de la Fotografía y Director de Postgrado de Fotografía ELISAVA en Barcelona. Comisario independiente y colaborador de revistas de fotografía como Next Level, Hotshoe, Eyemazing y 1000 Words, y editor de la revista académica Philosophy of Photography. La realización de un seminario en la ciudad de Córdoba constituyó toda una experiencia.

Pedro Vicente Mullor: un mundo encapsulado en la pantalla

Una de los primeros conceptos de su seminario sonó contundente y movilizador: “la fotografía no existe”.


La cita es de un buen amigo y paisano, el escritor Antonio Ansón. Con ella, me trató de describir la imposibilidad de definir el concepto Fotografía, con efe mayúscula y en singular, apuntando a una noción en particular. Al igual que no existe un Texto, sino que existen diferentes tipos de textos (no será lo mismo escribir poesía, que narrativa, teatro, ciencia ficción, un diario personal, un acta notarial, una lista de la compra o un artículo en un periódico o en una revista científica).

Lo mismo es aplicable al campo de la fotografía, cada tipo de fotografía tendrá distintos recursos, circunstancias y significados como las tendrá una fotografía artística, documental, de bodas, forense, publicitaria, de arquitectura, familiar o una fotografía de pasaporte. La Fotografía como medio es escurridiza y jamás se está quieta, siempre en constante movimiento, cambiando de significado con sólo pensar en ella. Por lo tanto la Fotografía no existe, quizás nunca llegó a existir, existen las fotografías, los retratos y los paisajes.

Hizo referencia a Félix de Azúa, un intelectual que sostiene que cada generación vive marcada por un signo.¿Cual sería el que usted avizora para esta?

Desde luego comparto con Azúa que el signo que está marcando a esta generación, nacida en democracia en España, es el rectángulo de la pantalla. Una pantalla que inmortaliza, pero que también hace que perdamos lo que incluimos en la pantalla. Mediante el acto de perpetuar mediante la imagen algo que amamos, lo perdemos para nosotros y lo entregamos al devenir del mundo, lo consolidamos como histórico y ya nunca nadie podrá creer que se agita por sí mismo con vida propia. Vivimos las desgracias del mundo encapsuladas en un rectángulo, un mundo que filtra la realidad a través de las pantallas.

La vida se ha convertido en espectáculo de sociedad de consumo y realidad, necesita ser filmada y verse en una pantalla para que se considere real. La sociedad del siglo XXI es la sociedad de la pantalla, vemos y vivimos por y a través de la pantalla, y en esta sociedad la fotografía se ha disuelto en la imagen. El mundo real ya no es el de la realidad, sino el de las imágenes.

La cuestión es ver si en un futuro no muy lejano, 40-50 años, habrá personas que no sean capaces de entender el mundo que no sea visto a través de una pantalla. Un ejemplo de esto serían los accidentes provocados por seguir literalmente las instrucciones de un navegador GPS y no la realidad “real” que el conductor tiene delante. Moholy-Nagy solía decir que el analfabeto del futuro sería aquel que no pudiese entender imágenes, y eso como hemos visto, es totalmente cierto en pleno siglo XXI. Tal vez el analfabeto de finales del siglo XXI sea el que no sea capaz de vivir a través de un rectángulo.

A pesar de la enorme avalancha técnica de los últimos años, la sustitución casi total de lo analógico por lo digital y las múltiples posibilidades con las cuales capturar imágenes, asegura que la fotografía sigue siendo conservadora...

En realidad la fotografía nunca ha sido conservadora, es quizás una disciplina y tecnología que están en constante cambio y evolución. Quienes son extremadamente conservadores son los fotógrafos, no hay más que pedir a un fotógrafo que corte su foto, que la vuelva a encuadrar o que intente algún otro formato... la mayoría de fotógrafos se negarán en redondo... La verdad es que no comprendo muy bien los motivos de este conservadurismo, pero es algo que vengo observando en la mayoría de fotógrafos, y lo que es más preocupante, en jóvenes estudiantes de fotografía, que por naturaleza deberían estar experimentando constantemente. Tal vez la dictadura del rectángulo, de la que hablábamos antes, tenga algo que ver en esto, si no podemos salir del rectángulo será complicado dejar de ser conservadores. En la fotografía se piensa poco, pero se experimenta aún menos. Quizás una sea consecuencia de la otra. O viceversa.

También califica a la fotografía como singular, generosa e indefensa...

Sí. La fotografía es generosa, tremendamente generosa. Nos da todo lo que le pedimos que nos dé, pero también lo que no le pedimos. Y nos lo da por todo el tiempo que queramos. Y creo que también sufre de indefensión, desde un punto de vista doble. La fotografía está indefensa ante nosotros, podemos hacer de ella lo que queramos, darle el significado que más nos convenga. Pero también nosotros estamos indefensos ante la fotografía, nos creeremos todo lo que nos diga siempre y cuando nos lo diga de una manera adecuada y en el contexto correcto.

¿Sigue la fotografía “viviendo de prestado” en la teoría y crítica al amparo de otras disciplinas?

Desde mi punto de vista no es que la fotografía esté “viviendo de prestado” en la teoría y crítica al amparo de otras disciplinas, es que tiene que vivir de prestado, no le queda otro remedio, vivir al amparo de otras disciplinas y bajo la tutela de otras áreas de conocimiento es el destino de la fotografía.

Sería muy esclarecedor que ampliara conceptos sobre la teoría de la fotografía como una “transdisciplina”.

Esta característica de la fotografía es aplicable a cualquier ámbito de la vida. Por ejemplo en la cocina. Si en vez de usar solamente ingredientes y métodos típicos de una zona concreta para cocinar usamos ingredientes y maneras de cocinar de otras culturas, sin lugar a dudas el resultado será una cocina mucho más rica en sabores. Se trata de añadir y no de restar, fijarse en otras áreas para ampliar horizontes y formas de hacer. Así como las nuevas tendencias en cocina incluyen elementos y técnicas puramente científicas sacadas de la física o química, la fotografía debería mirar a disciplinas como la antropología, la sociología o la economía para enriquecerse de sus experiencias.

¿Qué es entonces lo específico de la fotografía?

Lo específico de la fotografía es que no tiene apenas nada específico de ella. La especificidad de la fotografía es muy débil, yo me atrevería a decir que apenas se resume en su incapacidad de registrar algo que no tiene delante. Para pintar una manzana no necesito tener una manzana delante, la puedo o no haber tenido en algún momento delante, pero no es condición necesaria. Sin embargo para fotografiar una manzana si que necesito tener una manzana. Desde mi punto de vista, esta incapacidad es lo único especifico de la fotografía.

En la parte final de su seminario hace mención a la “realidad aumentada”* ¿Qué papel juega la fotografía en esta?

Está por ver, todavía es pronto para saber realmente que papel jugará la realidad aumentada en nuestras vidas, y por lo tanto en la fotografía, dependerá de cómo cuaje la técnica, y sobre todo de si los intereses económicos son lo suficientemente importantes como para que alguna multinacional la impulse definitivamente. No obstante, la fotografía, la imagen, es la base de la realidad aumentada, y esto será determinante en cómo vemos y entendemos la fotografía en los próximos 10 años.

 

* Realidad Aumentada: es un mix de elementos combinados entre lo real y lo virtual. El espectador puede ver en una pantalla 3D una cantidad de información virtual que se añade a la real (se utiliza mucho en publicidad, arquitectura, cirujía. Por ejemplo, mediante la Realidad Aumentada (RA) se podrían ver imágenes de ruinas “reconstruidas” a partir de información previa, o imágenes de algo desde ángulos imposibles de ver a simple vista.

Fotomundo 504 (Diciembre 2010)

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