A. Becquer Casaballe
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Existen en esencia varias formas de manipular la realidad a través de la fotografía, es decir, de intentar que la imagen muestre, exprese o sugiera aquello que no es verdadero. Esto se da tanto en el plano de la imagen como en el de las palabras que la contextualizan, es decir, en el pié de foto o epígrafe.

 

Sin jerarquizar en un orden a las “manipulaciones fotográficas”, podemos clasificarlas en:

Fotomontaje. Es la técnica mediante la cual con dos o tres fotografías se genera una nueva imagen. Es por cierto la manera más burda, ya que se construye una realidad que jamás existió. Uno de los primeros fotomontajes periodísticos fue realizado por Appert para mostrar la supuesta matanza de frailes por los comuneros en París en 1871. El fotomontaje fue utilizado ampliamente por los nazis durante la II Guerra Mundial, producidos por el Ministerio de Propaganda siguiendo una de las máximas de Goebbels: “miente, miente, que algo quedará”. El diario Página 12, desde su nacimiento, se ha caracterizado por el uso y abuso del fotomontaje, aunque se argumenta que quieren editorializar con ironía y sarcasmo. En este caso la intención no es el engaño, ya que lo que hacen es llevar la sección de humor a la portada cuando, tradicionalmente, suele estar en la contratapa.

Durante la guerra de Malvinas, el desaparecido laboratorista de la editorial Atlantida, Jorge A. Gayoso, realizó varias tapas de Gente en base a una combinación de fotomontaje y de retoque.

Retoque. Comparable al fotomontaje, pero en este caso se basa en la eliminación de elementos o de personajes de una fotografía, o en la alteración de la escena mediante técnicas pictóricas (lápiz, pincel, aerógrafo) y, en la actualidad, con Photoshop. Toda la prensa, casi sin excepciones, los viene realizando en determinadas circunstancias, hasta con argumentos que tratan de justificar el retoque por cuestiones estéticas. Lo que se busca es eliminar personajes u elementos molestos, cambiar detalles y, de esa manera, alterar la realidad. Fue usado ampliamente por la prensa argentina a partir de la revista Caras y Caretas, siendo moneda de todos los días en las revistas de espectáculos.

La realidad manipulada


Puesta en Escena. Es la escenificación de un hecho real o imaginado, con la intención de ilustrarlo pero, a diferencia de la ilustración en sí misma que tiene una finalidad estética como lo son las llamadas “producciones” que realizan las revistas de actualidad y de interés general, lo que se busca en darle visos de realidad a cosas inexistentes.

Revistas como Gente (en particular en la era de Chiche Gelblung, Siete Días, etc.) han hecho escuela en este sentido. Uno de los fotoperiodistas que se destacó por producir “realidades fabricadas” fue Antonio Legarreta, de lo cual se vanagloriaba. En Malvinas, fotografías de entrenamiento de tropas realizadas en Río Gallegos y en Comodoro Rivadavia, eran publicadas como si se hubieran realizado en el campo del honor.

En la actualidad, es la televisión la que más abuso hace de puestas en escena, llegando a extremos tan morbosos como lo es simular ataques sexuales o actos de violencia doméstica con el empleo de actores y en vidrograbaciones borrosas ex-profeso.

Reencuadre. El fotógrafo toma una serie de decisiones en el acto fotográfico. Primero elige el tema, es decir, qué fotografiar. Luego desde donde cuando asume un punto de vista para después, desde donde está, seleccionar el ángulo de cobertura y el enfoque y, por último, el instante. Todas estas son operaciones muchas veces inconscientes, manejadas por lo que podemos llamar su “inteligencia visual”. No se trata sólo de buenos reflejos, sino que el proceso es bastante más complejo. Todas esas elecciones conducen a crear una imagen, personal y única puesto que dos o más fotógrafos en un mismo lugar realizarán fotografías que podrán tener algunas similitudes pero jamás serán iguales entre ellas.

La realidad manipulada

Alteración del Pie de foto o Epígrafe. Es la manera más sutil, mediante la cual se le da a la imagen un contexto o interpretación distinto al de la propia realidad que muestra. La misma fotografía, publicada en dos medios diferentes, mediante el epígrafe puede inducir a interpretaciones distintas e, incluso, opuestas. Justamente, una de las exigencias impuesta a los medios por la agencia Magnum, a partir de su creación en 1947, es que sus fotografías fueran publicadas junto al epígrafe original y dentro del contexto para el cual habían sido realizadas. No sucede lo mismo con las fotos de las agencias de noticias, cuyos epígrafes muchas veces son cambiados o una misma foto se emplea para ilustrar otras noticias.

La realidad manipulada

La Televisión, un caso aparte

También en este terreno de falta de ética se distingue la televisión, en especial cuando emplea escenas filmadas en un contexto histórico diferente para ilustrar otros hechos.

Prácticamente y casi sin excepciones, las escenas de la Tv donde se muestran soldados realizando operativos y allanamientos, deteniendo personas e, incluso, de militares y policías reprimiendo vestidos de civil, corresponden a hechos sucedidos durante el gobierno constitucional de María Estela de Perón (1º Julio de 1974 a 24 de Marzo de 1976), pero se los muestra como si fueran actos durante la dictadura militar. Esa es una falsificación histórica. En los operativos ilegales realizados por los militares a partir de marzo de 1976, jamás hubo presencia de camarógrafos ni de fotógrafos. Las primeras escenas de violencia y de represión en las calles bajo la dictadura corresponden a las que comenzaron a ser publicadas a partir de la manifestación organizada por la CGT en marzo de 1982.

Este tema merece un estudio: el de la fotografía de prensa (y de su prima hermana, la imagen informativa de televisión) entre 1976 y 1982, sus usos, así como el apoyo brindado por todos los diarios del país a los gobiernos militares, con la honrosa excepción del The Buenos Aires Herald, hasta que se produjo el descalabro de Malvinas. Mucho antes, en 1981, el Grupo de Reporteros Gráficos, harto de tales manipulaciones, produjo aquel hecho conocido como El Periodismo Gráfico Argentino, una gran exposición de fotos de actualidad que los diarios y revistas no solían publicar o que lo hacían en un contexto distinto.

El epígrafe

La realidad manipulada

Una foto de prensa, informativa, no se sostiene sin la palabra, por más que se diga lo contrario. La palabra puede ser explícita, es decir, construir el texto que le da significado a la fotografía a través del epígrafe, o provenir del conocimiento verbal que se tiene del hecho que se está mostrando. La información, la noticia, es un producto que se construye a través del relato verbal de los hechos y la imagen es, de alguna manera, la confirmación de ese relato que, a diferencia de la palabra que nos llega a la razón, impacta directamente en nuestros sentimientos.

 

 

La realidad manipuladaPalabra e imagen no sólo se complementan, sino que tienen un carácter superaditivo: cada una vale más individualmente cuando se vinculan entre sí. Y esto no es algo nuevo ni un invento de los teóricos. Juan de Génova, en su obra Catholicon publicada en el siglo XIII, dice: “Sépase que existieron tres razones para la institución de imágenes en las iglesias. Primero, para la instrucción de la gente simple porque se instruye con ellas como si fueran libros. Segundo, para que el misterio de la encarnación y los ejemplos de los santos sean más activos en nuestras memorias al ser representados diariamente ante nuestros ojos. Tercero, para excitar los sentimientos de devoción, que son despertados más efectivamente por las cosas vistas que por cosas oídas” (*).

No se plantea ahí la imagen sin la palabra, sino como una reafirmación del verbo, que es como funciona en el periodismo y en el documentalismo, porque las fotos hablan cuando se ha hablado de ellas...

* Citado en Pintura y vida Cotidiana en el Renacimiento, Michael Bazandall, editorial Gustavo Gilli).

 
 

 

 

Juventud dorada en medio de las ruinas

Spencer Platt fue galardonado con el premio de la Foto del Año. “Spencer Platt (USA), Getty Images, Foto del Año en 2007, perteneciente a la sección “Vida Diaria. Fotografías individuales”.

 

 Dice el pie de foto: “Spencer Platt (USA), Getty Images. Jóvenes libaneses en un auto por un barrio al sur de Beirut devastado por las bombas del Ejército israelí. Ese día fue el primero en el que se hizo efectivo el alto el fuego, 15 de agosto de 2006”.

La presidenta de World Press Photo, Emily Karaskoft, dijo de la foto ganadora que refleja según ella el fuerte contraste entre jóvenes que conducen un lujoso coche por las calles desoladas de Beirut, después de la guerra contra Israel.

 

La realidad manipulada

El periodista belga, Gert van Langendonck, que investigó la verdadera historia de la foto y que la publicó en “De Morgen”, dice: “Aprovechando el primer día de cese del fuego tras los bombardeos israelíes a los suburbios del sur de Beirut, estos jóvenes regresaron a su barrio a comprobar la magnitud del desastre. Una de ellas trabaja para una ONG de ayuda a los refugiados. Contra las apariencias, no van en un descapotable de lujo, sino en un Austin Mini abierto, porque son cinco y hace mucho calor. ¿Que van vestidas con camisetas ajustadas y llevan anteojos de buena calidad? Estamos en nuestro barrio, responden, vamos vestidas como todos los días”.

El periodista español Antonio de la Fuente, en el diario “El Mundo”, reflexiona: “Se supone que una imagen dice más que mil palabras. Habría, así, que dejar a las imágenes hablar por sí mismas. Estas verdades de pacotilla se asientan seguramente en el trasfondo de paganismo que llevamos dentro, en nuestra religiosidad de adoradores de imágenes y en nuestra desconfianza radical hacia las palabras. Ver para creer, nos dijeron, y nos lo creímos”.

Agrega que el lector “está obligado a componer por sí mismo una interpretación, a entender la imagen a partir de lo que ya sabe, que puede ser algo, pero suele no ser mucho. Las más de las veces, esa imagen sin contexto vendrá a confortar un saber superficial, estereotipado... ¿es eso el periodismo? De manera general, el World Press Photo premia imágenes sin pie, imágenes que “se sostienen por sí mismas”, como quiere el tópico. Este premio demuestra una vez más que ninguna foto se sostiene por sí misma, que la verdad de una imagen es sobre todo la verdad del pie que la acompaña... la guerra del Líbano, el bombardeo de Beirut afectó a gente que se nos parece, que podría vivir en nuestras casas y formar parte de nuestra familia. Esta verdad, la foto ganadora no la muestra, la esconde”.

(Publicado originariamente en Fotomundo Nº 475 de Julio de 2008).

Fotomundo 503 (Noviembre 2010)

 

rarquizar en un orden a las “manipulaciones fotográficas”, podemos clasificarlas en:

Fotomontaje. Es la técnica mediante la cual con dos o tres fotografías se genera una nueva imagen. Es por cierto la manera más burda, ya que se construye una realidad que jamás existió. Uno de los primeros fotomontajes periodísticos fue realizado por Appert para mostrar la supuesta matanza de frailes por los comuneros en París en 1871. El fotomontaje fue utilizado ampliamente por los nazis durante la II Guerra Mundial, producidos por el Ministerio de Propaganda siguiendo una de las máximas de Goebbels: “miente, miente, que algo quedará”. El diario Página 12, desde su nacimiento, se ha caracterizado por el uso y abuso del fotomontaje, aunque se argumenta que quieren editorializar con ironía y sarcasmo. En este caso la intención no es el engaño, ya que lo que hacen es llevar la sección de humor a la portada cuando, tradicionalmente, suele estar en la contratapa.

Durante la guerra de Malvinas, el desaparecido laboratorista de la editorial Atlantida, Jorge A. Gayoso, realizó varias tapas de Gente en base a una combinación de fotomontaje y de retoque.

Retoque. Comparable al fotomontaje, pero en este caso se basa en la eliminación de elementos o de personajes de una fotografía, o en la alteración de la escena mediante técnicas pictóricas (lápiz, pincel, aerógrafo) y, en la actualidad, con Photoshop. Toda la prensa, casi sin excepciones, los viene realizando en determinadas circunstancias, hasta con argumentos que tratan de justificar el retoque por cuestiones estéticas. Lo que se busca es eliminar personajes u elementos molestos, cambiar detalles y, de esa manera, alterar la realidad. Fue usado ampliamente por la prensa argentina a partir de la revista Caras y Caretas, siendo moneda de todos los días en las revistas de espectáculos.

La realidad manipulada


Puesta en Escena. Es la escenificación de un hecho real o imaginado, con la intención de ilustrarlo pero, a diferencia de la ilustración en sí misma que tiene una finalidad estética como lo son las llamadas “producciones” que realizan las revistas de actualidad y de interés general, lo que se busca en darle visos de realidad a cosas inexistentes.

Revistas como Gente (en particular en la era de Chiche Gelblung, Siete Días, etc.) han hecho escuela en este sentido. Uno de los fotoperiodistas que se destacó por producir “realidades fabricadas” fue Antonio Legarreta, de lo cual se vanagloriaba. En Malvinas, fotografías de entrenamiento de tropas realizadas en Río Gallegos y en Comodoro Rivadavia, eran publicadas como si se hubieran realizado en el campo del honor.

En la actualidad, es la televisión la que más abuso hace de puestas en escena, llegando a extremos tan morbosos como lo es simular ataques sexuales o actos de violencia doméstica con el empleo de actores y en vidrograbaciones borrosas ex-profeso.

Reencuadre. El fotógrafo toma una serie de decisiones en el acto fotográfico. Primero elige el tema, es decir, qué fotografiar. Luego desde donde cuando asume un punto de vista para después, desde donde está, seleccionar el ángulo de cobertura y el enfoque y, por último, el instante. Todas estas son operaciones muchas veces inconscientes, manejadas por lo que podemos llamar su “inteligencia visual”. No se trata sólo de buenos reflejos, sino que el proceso es bastante más complejo. Todas esas elecciones conducen a crear una imagen, personal y única puesto que dos o más fotógrafos en un mismo lugar realizarán fotografías que podrán tener algunas similitudes pero jamás serán iguales entre ellas.

La realidad manipulada

Alteración del Pie de foto o Epígrafe. Es la manera más sutil, mediante la cual se le da a la imagen un contexto o interpretación distinto al de la propia realidad que muestra. La misma fotografía, publicada en dos medios diferentes, mediante el epígrafe puede inducir a interpretaciones distintas e, incluso, opuestas. Justamente, una de las exigencias impuesta a los medios por la agencia Magnum, a partir de su creación en 1947, es que sus fotografías fueran publicadas junto al epígrafe original y dentro del contexto para el cual habían sido realizadas. No sucede lo mismo con las fotos de las agencias de noticias, cuyos epígrafes muchas veces son cambiados o una misma foto se emplea para ilustrar otras noticias.

La realidad manipulada

La Televisión, un caso aparte

También en este terreno de falta de ética se distingue la televisión, en especial cuando emplea escenas filmadas en un contexto histórico diferente para ilustrar otros hechos.

Prácticamente y casi sin excepciones, las escenas de la Tv donde se muestran soldados realizando operativos y allanamientos, deteniendo personas e, incluso, de militares y policías reprimiendo vestidos de civil, corresponden a hechos sucedidos durante el gobierno constitucional de María Estela de Perón (1º Julio de 1974 a 24 de Marzo de 1976), pero se los muestra como si fueran actos durante la dictadura militar. Esa es una falsificación histórica. En los operativos ilegales realizados por los militares a partir de marzo de 1976, jamás hubo presencia de camarógrafos ni de fotógrafos. Las primeras escenas de violencia y de represión en las calles bajo la dictadura corresponden a las que comenzaron a ser publicadas a partir de la manifestación organizada por la CGT en marzo de 1982.

Este tema merece un estudio: el de la fotografía de prensa (y de su prima hermana, la imagen informativa de televisión) entre 1976 y 1982, sus usos, así como el apoyo brindado por todos los diarios del país a los gobiernos militares, con la honrosa excepción del The Buenos Aires Herald, hasta que se produjo el descalabro de Malvinas. Mucho antes, en 1981, el Grupo de Reporteros Gráficos, harto de tales manipulaciones, produjo aquel hecho conocido como El Periodismo Gráfico Argentino, una gran exposición de fotos de actualidad que los diarios y revistas no solían publicar o que lo hacían en un contexto distinto.

El epígrafe

Una foto de prensa, informativa, no se sostiene sin la palabra, por más que se diga lo contrario. La palabra puede ser explícita, es decir, construir el texto que le da significado a la fotografía a través del epígrafe, o provenir del conocimiento verbal que se tiene del hecho que se está mostrando. La información, la noticia, es un producto que se construye a través del relato verbal de los hechos y la imagen es, de alguna manera, la confirmación de ese relato que, a diferencia de la palabra que nos llega a la razón, impacta directamente en nuestros sentimientos.

La realidad manipulada

Palabra e imagen no sólo se complementan, sino que tienen un carácter superaditivo: cada una vale más individualmente cuando se vinculan entre sí. Y esto no es algo nuevo ni un invento de los teóricos. Juan de Génova, en su obra Catholicon publicada en el siglo XIII, dice: “Sépase que existieron tres razones para la institución de imágenes en las iglesias. Primero, para la instrucción de la gente simple porque se instruye con ellas como si fueran libros. Segundo, para que el misterio de la encarnación y los ejemplos de los santos sean más activos en nuestras memorias al ser representados diariamente ante nuestros ojos. Tercero, para excitar los sentimientos de devoción, que son despertados más efectivamente por las cosas vistas que por cosas oídas” (*).

No se plantea ahí la imagen sin la palabra, sino como una reafirmación del verbo, que es como funciona en el periodismo y en el documentalismo, porque las fotos hablan cuando se ha hablado de ellas...

* Citado en Pintura y vida Cotidiana en el Renacimiento, Michael Bazandall, editorial Gustavo Gilli).

La realidad manipulada
 

Juventud dorada en medio de las ruinas

Spencer Platt fue galardonado con el premio de la Foto del Año. “Spencer Platt (USA), Getty Images, Foto del Año en 2007, perteneciente a la sección “Vida Diaria. Fotografías individuales”.

La realidad manipulada

 Dice el pie de foto: “Spencer Platt (USA), Getty Images. Jóvenes libaneses en un auto por un barrio al sur de Beirut devastado por las bombas del Ejército israelí. Ese día fue el primero en el que se hizo efectivo el alto el fuego, 15 de agosto de 2006”.

La presidenta de World Press Photo, Emily Karaskoft, dijo de la foto ganadora que refleja según ella el fuerte contraste entre jóvenes que conducen un lujoso coche por las calles desoladas de Beirut, después de la guerra contra Israel.

 

El periodista belga, Gert van Langendonck, que investigó la verdadera historia de la foto y que la publicó en “De Morgen”, dice: “Aprovechando el primer día de cese del fuego tras los bombardeos israelíes a los suburbios del sur de Beirut, estos jóvenes regresaron a su barrio a comprobar la magnitud del desastre. Una de ellas trabaja para una ONG de ayuda a los refugiados. Contra las apariencias, no van en un descapotable de lujo, sino en un Austin Mini abierto, porque son cinco y hace mucho calor. ¿Que van vestidas con camisetas ajustadas y llevan anteojos de buena calidad? Estamos en nuestro barrio, responden, vamos vestidas como todos los días”.

El periodista español Antonio de la Fuente, en el diario “El Mundo”, reflexiona: “Se supone que una imagen dice más que mil palabras. Habría, así, que dejar a las imágenes hablar por sí mismas. Estas verdades de pacotilla se asientan seguramente en el trasfondo de paganismo que llevamos dentro, en nuestra religiosidad de adoradores de imágenes y en nuestra desconfianza radical hacia las palabras. Ver para creer, nos dijeron, y nos lo creímos”.

Agrega que el lector “está obligado a componer por sí mismo una interpretación, a entender la imagen a partir de lo que ya sabe, que puede ser algo, pero suele no ser mucho. Las más de las veces, esa imagen sin contexto vendrá a confortar un saber superficial, estereotipado... ¿es eso el periodismo? De manera general, el World Press Photo premia imágenes sin pie, imágenes que “se sostienen por sí mismas”, como quiere el tópico. Este premio demuestra una vez más que ninguna foto se sostiene por sí misma, que la verdad de una imagen es sobre todo la verdad del pie que la acompaña... la guerra del Líbano, el bombardeo de Beirut afectó a gente que se nos parece, que podría vivir en nuestras casas y formar parte de nuestra familia. Esta verdad, la foto ganadora no la muestra, la esconde”.

(Publicado originariamente en Fotomundo Nº 475 de Julio de 2008).

Fotomundo 503 (Noviembre 2010)

 

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