A. Becquer Casaballe
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Desde los inicios de la fotografía e, incluso desde antes, se buscaba un procedimiento tecnológico que permitiera transferir las imágenes a un papel mediante tintas sin la intervención de la mano de un grabador. Fue un largo camino el llegar a obtener un procedimiento como ese.

Con la idea de grabar una piedra litográfica mediante la luz del sol, Joseph Nicéphore Niepce inició sus investigaciones en 1816. Estaba entusiasmado por las posibilidades del grabado litográfico que había sido inventado poco antes por el alemán Alois Senefelder, el cual exigía de habilidades de dibujante que él no tenía. Por eso deseaba encontrar un método que le permitiera dejar a un lado las incómodas y pesadas piedras litográficas y emplear en su lugar planchas de metal grabadas por la acción de la luz. Esto es lo que tiempo después se denominó proceso fotomecánico.

 

Niepce no lo logró, pero ¡Inventó la fotografía! Por eso desestimó su invento y se murió sin saber lo que había logrado.

El casi olvidado Alfred Donné fue uno de los pioneros. A poco de conocido el daguerrotipo (1839), logró producir a partir de esa técnica una imagen con relieve la cual podría ser entintada y transferida a un papel. Era un proceso artesanal y engorroso, y los resultados de baja calidad. Hippolyte Fizeau, el propio Talbot (inventor del proceso negativo-positivo), Alphonse L. Poitevin y Walter B. Woodbury, lograron desarrollar sus propios procedimientos. Sin embargo, ninguno podía ser aplicado a las revistas y diarios ya que no permitían la impresión simultánea de imagen y de textos.

Eso no significó que no existieran las revistas ilustradas, surgidas antes de la fotografía, donde las imágenes eran impresas en base a dos tecnologías: impresas de manera separada mediante la litografía, y luego adheridas a las páginas (proceso lento y costoso), o la imagen era copiada por un grabador que creaba un “cliché” o grabado en cobre, o una xilografía (grabado en madera), que se insertaba con los textos. De esta última manera la fotografía comenzó a ser empleada en el periodismo.

Los primeros periódicos argentinos, surgidos a comienzo del siglo XIX, empleaban algunos grabados estandarizados a modo de viñetas. Por ejemplo, la silueta de un paquebote para dar las noticias de los arribos o zarpadas, de soldados para hacer llamados a los voluntarios, y cosas por el estilo. Estos fueron moneda común en La Gaceta Mercantil que se publicó entre 1823 y 1851, durante el período rosista.

 

César Hipólito Bacle

Un cambio sustancial se produce con la llegada a Buenos Aires en 1828 del litógrafo suizo César-Hippolyte Bacle. No fue el primer litógrafo en llegar a estas tierras (había sido precedido por Jean-Baptiste Douville) pero si uno de los más importantes.

Sandra M. Szir, en su ensayo “De la cultura impresa a la cultura de lo visible”, respecto a la Imprenta del Comercio, instalada en la “calle de la Catedral nº 17”, menciona que proponía “retratos de los hombres más célebres – vistas y trajes de Buenos Ayres – planos de la ciudad – mapas de la Provincia – el plano topográfico de esta Provincia con la delineación de todos los terrenos, estancias y chacras – cuadernos de premios mensuales – dibujos para bordar – Napoleón y su época, en castellano – papel y muestras de dibujo – papel de marquillas y de luto – y un sinnúmero de otros artículos que se pueden ver en dicho establecimiento en el cual se hacen también en el día tarjetas, rótulos, esquelas de convite de luto y de matrimonio, música, circulares, facsímiles, y todo lo que concierne a la litografía”.

Luego de incidentes con la censura impuesta por el gobierno del brigadier Juan Manuel de Rosas que le llevaron al exilio en el Brasil, regresa a Buenos Aires “en el año 1835, contando el establecimiento con tres prensas para litografía, una de ellas de gran tamaño, 150 piedras litográficas, abundante cantidad de papeles, todos los accesorios necesarios y 34 obreros,(Bacle) emprende la publicación de los periódicos” (Sandra M. Szir, obra mencionada).

La prensa ilustrada en Argentina

Uno de ellos, el Museo Americano (o Libro de todo el Mundo), surgió el 4 de abril de 1835 “Incluía grabados en madera provenientes de las matrices ya impresas y desgastadas por las amplias tiradas de la Penny Magazine” de Europa.

Había nacido de esa manera la prensa ilustrada en nuestro país, dando lugar al periodismo gráfico y, si bien es cierto que su contenido se basaba en artículos traducidos de medios europeos, lo cual de alguna manera puede ser considerado como un intento de globalización cultural, también implicaba un gran esfuerzo tecnológico en beneficio de una elevada calidad de impresión: las páginas pasaban primero por una prensa litográfica para las imágenes y luego por la prensa tipográfica, para los textos.

La prensa ilustrada en Argentina

El Museo Americano se editó a lo largo de un año y, tras algunas peripecias, Bacle fue acusado de colaborar con los unitarios y metido preso, falleciendo poco después de haber recobrado su libertad. Los malos tratos recibidos en la cárcel rosista fue uno de los argumentos de Francia para declararle la guerra a la Confederación.

 

El Correo del Domingo

Es otra de las publicaciones, entre las tantas que existieron en el siglo XIX, que marca un hito en el periodismo gráfico. Su primer número se publicó en 1864, haciendo un profuso uso de grabados. En sus páginas colaboraron Domingo F. Sarmiento y Ricardo Gutiérrez. Pero lo que lo distingue es su contenido esencialmente nacional, con la inclusión de imágenes de escenas cotidianas, además de retratos de militares, políticos y funcionarios.

La prensa ilustrada en Argentina

La mayoría de las ilustraciones tienen, junto a la firma de su autor, Henry Meyer, la del taller de grabado, Lit. Pelvilain, del francés Jules Pelvilain (1820) quien fue uno de los impresores de arte más importantes en Buenos Aires desde que se instaló en 1853. La elevada calidad de impresión, el trazo suave con una gran riqueza de tonos medios dejan en claro que en el Correo del Domingo se recurría a la técnica de la doble pasada, por la prensa tipográfica y la litográfica.

La cobertura que hace de la Guerra de la Triple Alianza a partir de 1865 es un notable ejemplo de periodismo, aunque teñido de un excesivo centralismo porteño en la defensa de una causa, la campaña contra el Paraguay, que ya tenía sus severos críticos al extremo que tropas reclutadas en las provincias del litoral se negaban a combatir contra los paraguayos. Nada de eso se refleja en las páginas del Correo del Domingo, por el contrario, la guerra adquiere ahí el valor de una causa épica.

La prensa ilustrada en Argentina

Se suceden los retratos de los comandantes militares en campaña, con biografías y notas necrológicas. En este aspecto, es conmovedor el relato de la muerte de Dominguito, el hijo de Sarmiento, herido de muerte en el combate de Curupaytí en septiembre de 1866.

La prensa ilustrada en Argentina

Se suman los grabados de algunas acciones militares, el encuentro del comandante de las fuerzas aliadas, general Bartolomé Mitre acompañado del general uruguayo Venancio Flores, con el mariscal Francisco Solano López.

La prensa ilustrada en Argentina

El Correo del Domingo había estado precedido por la Ilustración Argentina, revista fundada en 1853 por Benito Hortelano, un inmigrante español, que estuvo orientada a la literatura y que utilizaba grabados comprados en Francia (300, según expresa su editor). Sandra M. Szir también alude a que “una nueva versión de La Ilustración Argentina surgió a comienzos de la década de 1880 como periódico cultural que tuvo la particularidad de configurarse como un espacio de intensa interacción entre las artes plásticas y la literatura”.

Recién a fines del siglo XIX, la fotografía comienza a ser incorporada gradualmente al periodismo y como ilustración y a través de los grabados, esto es, con la intervención de un artista que solía desestimar detalles de la escena original en beneficio de una mayor rapidez de ejecución y para lograr una mayor síntesis. Lo cierto es que el grabado, en manos de artistas talentosos, era aún superior a la fotografía como producto expresivo e informativo, tema que veremos más adelante.

La Ilustración Sudamericana, fundado en 1892 y que fue el primer medio en incorporar fotografías con la técnica del halftone y, luego, “Caras y Caretas”, habrían de modificar este panorama.

Bibliografía:

Sandra M. Szir, “De la cultura impresa a la cultura de lo visible”, Colección Biblioteca Nacional.

Casaballe A.B. y Cuarterolo M.A.: “Imágenes del Río de la Playa, crónica de la fotografía rioplatense, 1840-1940”, 2º edición 1986.

Souguez, Marie-Loup, “Historia de la Fotografía”, Cuadernos Arte Cátedra, 1981.

Beaumont Newhall, “Historia de la Fotografía, Desde sus Orígenes hasta Nuestros días”, Gustavo Gili, 1983.

Biblioteca Nacional, Hemeroteca, Colecciones de “Museo Americano”, “Correo del Domingo".

Fotomundo 501 (Septiembre 2010)

 

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