Rogelio N. Rozas (HON.E.FIAP)
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Hoy un sistema consagrado de cámara fotográfica desde hace muchos años, las cámaras réflex de 35 mm comenzaron su exitosa historia a través, no de uno, sino de varios proyectos, algunos muy conocidos, otros no tanto, más otros que tuvieron una vida muy corta, pero que entre todos contribuyeron al perfil y características que estas cámaras tienen hoy día.

 

La idea de observar la imagen producida por un objetivo a través de un sistema de reflexión es muy antigua, incluso anterior al invento de la fotografía. A medida que el uso de la cámara oscura se fue extendiendo entre dibujantes, naturalistas, pintores y arquitectos, se hizo necesario crear un dispositivo más práctico que una carpa con un objetivo en su cúspide y una mesa en su interior para recibir la proyección de la imagen. La solución fue una cámara oscura portátil de madera con un objetivo en un extremo y una pantalla traslúcida en lado opuesto de la caja.

Pronto se vio que no era tan cómoda la posición de observación de la pantalla y así fue que el matemático alemán Johann Christoph Sturm creó en 1676 una cámara oscura con un espejo interno a 45°, el cual reflejaba la imagen producida por el objetivo hacia la pantalla translúcida, pero ahora colocada en la parte superior de la caja. De esta forma era más fácil observar la imagen en ella, y hasta calcar, con la ventaja adicional de que la imagen ya no se veía cabeza abajo.

Las réflex de 35 mm pioneras (Parte I)

A pesar de su practicidad, los varios inventores de los primeros tiempos de la fotografía, en razón de la muy baja sensibilidad de las emulsiones, prefirieron el uso de las cámaras de visión directa, dado que los diseños réflex producían una pérdida de luz y hasta de definición por el uso de una imagen reflejada y por la naturaleza de los espejos utilizados. A pesar de ello, la primera cámara de daguerrotipo francesa producida por Alphonse Giroux para Daguerre, presentaba un vidrio esmerilado en su parte posterior con una tapa espejada, la cual se basculaba hacia atrás para poder observar la imagen. Sin embargo, como este conjunto de vidrio esmerilado y espejo debía ser sacado y reemplazado con el porta placa en el momento de la toma, la ventaja que ofrece una réflex de ver el motivo hasta el momento de la toma, se perdía.

Las réflex de 35 mm pioneras (Parte I)

Recién en 1861 el fotógrafo inglés Thomas Sutton patentó una cámara con fuelle de enfoque y un espejo a 45° que proyectaba la imagen sobre un vidrio esmerilado en la parte superior. En el momento de la toma el espejo pivotaba para arriba, y al mismo tiempo que cerraba la entrada de luz por el vidrio esmerilado dejaba pasar la imagen directamente a la placa fotográfica. Este invento fue llevado a la práctica por dos fabricantes de cámaras de Inglaterra, Thomas Ross y John Henry Dallmeyer, quienes produjeron unos pocos ejemplares. La idea no prosperó demasiado, y por veinte años no hubo otros desarrollos. Recién a finales de siglo XIX y principios del XX, con la expansión de la fotografía, comenzaron a aparecer distintos diseños de cámaras réflex.

Las réflex de 35 mm pioneras (Parte I)

Las cámaras réflex se hicieron más populares a partir de la década del 20 del siglo pasado, y se expandieron aún más en los 30. La razón de este auge estaba en la aparición de películas cada vez más sensibles y en prácticos formatos de rollo. Esto permitía la obtención de muy buenos negativos aún en tamaños tan “pequeños” como 6 x 6, 4,5 x 6, y hasta 3 x 4 cm. Lo que por otro lado significaba un tamaño de cámara más práctico y liviano. Las réflex para placas de mediano y gran formato eran no sólo grandes sino también muy pesadas.

 

La aparición del 35 mm

Ya en la década del 20 (1925) había aparecido la Leica, si bien no la primera, la que se convirtió en la más popular y exitosa cámara de 35 mm. La película inicialmente para cine de 35 mm, con su pequeño formato, permitía el desarrollo de cámaras fotográficas compactas y muy portátiles. La película no era cara y en pequeños cartuchos permitía cargar la película a la luz de día y con una longitud suficiente para varios negativos, más que lo posibilitado por los rollos tipo 120 para 6 x 6 ó 4,5 x 6 cm, o los aún más pequeños 127 para negativos de 4 x 6, 4 x 4 y 3 x 4 cm.

A todo esto, la película de 35 mm ya se usaba casi como estándar en el formato de 24 x 36 mm, el doble que el habitual para cine de 18 x 24 mm, y se había dejado de lado el respaldo de papel negro que presentaban las primeras películas de 35 mm en forma similar a las del tipo 120 ó 127.

Con la presentación de la primera cámara réflex Ihagee para formato pequeño, la Exakta de 1933, con un silueta trapezoidal (vista desde arriba), más práctica y manuable que las anteriores réflex de caja cuadrada, y además muy compacta por haber adoptado película 127 para producir un negativo de 4 x 6,5 cm (más conocido como Vest Pocket), el camino para pensar en una réflex para la película de 35 mm estaba abierto.

Las réflex de 35 mm pioneras (Parte I)

Las ventajas que aportaba el sistema réflex eran indiscutibles en varios aspectos:

· Se podía observar la imagen hasta el momento justo del disparo.

· Se veía exactamente la imagen producida por el objetivo, sin problemas de paralaje.

· Era sumamente práctico para el uso de objetivos de larga distancia focal o teleobjetivos.

· También era insustituible para fotos de aproximación.

Pero en cuanto a aprovechar las ventajas de un sistema réflex en el formato de 35 mm, la tendencia no estaba muy clara, y no despertaba gran interés de parte de los fotógrafos, y menos de los fabricantes por la complejidad de construcción. Se juzgaba que una réflex para 35 mm presentaría las siguientes desventajas:

· El visor réflex en una 35 mm sería demasiado pequeño para poder ver bien la imagen.

· La exactitud de enfoque que se obtenía con el telémetro de coincidencia de una cámara de visor directo no podría alcanzarse con el vidrio esmerilado de una réflex.

· La brillantez de la imagen del visor dependería de la luminosidad del objetivo, y del diafragma utilizado.

· Después de efectuado el disparo, la imagen en el visor réflex desaparecía.

· El movimiento del espejo sería ruidoso y causaría vibraciones.

· Los objetivos gran-angulares no podrían ser utilizados dado la mayor distancia entre la lente posterior y la película que requería el alojamiento del espejo.

· El cuerpo de la cámara no sería tan compacto como el de una cámara de visor directo.

Un camino equivocado

La poderosa Zeiss Ikon, el fabricante de cámaras más grande e importante del mundo para esa época, no estaba entusiasmada con la solución del problema a través de una réflex de 35 mm monobjetivo, y adhirió firmemente a las premisas mencionadas, que hacían ver en forma negativa la posibilidad de una réflex de ese tipo.

Antes de seguir, es conveniente recordar las convenciones internacionales de denominación. Una réflex de un solo objetivo o monobjetivo se la conoce como SRL (Single Lens Reflex). Si es una réflex de dos objetivos es una TLR (Twin Lens Reflex).

Zeiss Ikon apostó a una compleja réflex de 35 mm de dos objetivos (TLR) la Contaflex de 1935, desarrollada en armonía con las muy populares cámaras réflex de dos objetivos para formato 6 x 6 cm de ese momento, tales como la Rolleiflex, la Zeiss Ikon Ikoflex, o la Voigtländer Superb.

Las réflex de 35 mm pioneras (Parte I)

En este tipo de réflex varios de los aspectos negativos estaban solucionados. La superlativa Contaflex TLR de 35 mm era una cámara más que respetable en varios aspectos: objetivos intercambiables a bayoneta, obturador de cortina metálico de recorrido vertical con hasta 1/1000 seg., fotómetro, autodisparador, calidad, precisión, pero también: complejidad de construcción, tamaño, peso (pesaba 1,4 kg) y obviamente… ¡precio! Era mucho más cara que la ya costosa Contax. Fue la primera cámara del mundo que tuvo un fotómetro incorporado y la primera de obturador de cortina con autodisparador. Aportaba una solución al tema de la pequeña imagen del visor de una réflex de 35 mm de una interesante manera: el objetivo del visor era de f1:2,8 con 80 mm de distancia focal y no 50 como el objetivo normal de toma. Eso daba una imagen en el visor bastante más grande, luminosa y brillante.

Las réflex de 35 mm pioneras (Parte I)

Pero a pesar de presentar unas características y calidad de construcción que sobrepasaba a todas las cámaras de 35 mm de la década, su reinado fue breve. Si bien años más tarde hubo algunas otras TLR de 35 mm, ningún fabricante copió ese elaborado diseño, y la impresionante Contaflex TLR luego de alcanzar su máximo de producción en 1938 con 7.000 ejemplares, ya en 1941 fue retirada completamente del programa de fabricación, y nunca tuvo sucesión.

El lanzamiento de la primera réflex de 35 mm, la Kine-Exakta de la empresa Ihagee en 1936, seguida en 1939 por la Praktiflex de la Kamera Werkstätten (KW), ambas de Dresden, derrumbó muchos de los argumentos en contra de una SLR de 35 mm, y fue un shock en el mercado mundial, sobre todo para los técnicos de la Zeiss Ikon que habían elegido la solución a través de una compleja cámara TLR de 35 mm, muy espectacular pero, al fin y al cabo, un camino equivocado.

Las réflex de 35 mm pioneras (Parte I)
El nacimiento de las verdaderas SRL de 35 mm

Cuando mencionamos la Kine-Exakta del 36 o la Praktiflex del 39, nos referimos únicamente a las dos cámaras réflex de 35 mm que se lanzaron al mercado, antes de la Segunda Guerra Mundial, en el país que en esos años lideraba la industria fotográfica mundial, Alemania. Y no era una casualidad que ambas fábricas fueran de Dresden, ciudad que concentraba las más importantes empresas productoras de cámaras. Las siguientes novedades en la historia de las SRL comenzaron a aparecer después de 1945, tras el paréntesis de la tragedia de la guerra.

Sin embargo, entre tanto hubo otros desarrollos, proyectos y patentamientos de ideas sobre el tema de las SRL de 35 mm en otros países. En la misma década del 30 vio la luz en la fábrica GOMZ de Leningrado la Gomz Sport, una realización rusa que aún muchos coleccionistas discuten sino fue anterior a la Kine-Exakta. En Suiza, que no estaba en guerra, se concretó la fabricación de la primera Alpa Reflex. Y en Italia y hasta en Hungría, aún en los años de guerra, se estaban desarrollando muy interesantes proyectos. Como así mismo en Alemania, donde se proyectaban nuevos modelos tratando de solucionar los aspectos aún no resueltos en el funcionamiento de las primeras réflex de 35 mm. Y esto en Alemania era muy meritorio dado que todas las fábricas fueron dejando de producir cámaras entre 1940 y 1943, en aras del abastecimiento de elementos militares que exigía el gobierno.

En siguientes notas iremos mencionando los lanzamientos sucesivos de cámaras SLR de 35 mm, tratando de respetar en cada uno de los casos, la fecha real de presentación al mercado. Una sucesión de proyectos audaces y creativos, que no siempre tuvieron el éxito o la difusión que se esperaba.

Fotomundo 473, Mayo 2008

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