Bibiana Fulchieri
Imprimir
Indice del artículo
Conspiración de un gran simulador: Joan Fontcuberta en Córdoba
Recuadro
Todas las páginas

http://fotomundo.com/img/notas/foto_nota_1098.jpg

Ante una concurrencia de más de 500 personas que colmaron en Córdoba el Auditorio Ciudad de la Artes, se presentó el fotógrafo catalán Joan Fontcuberta dando así comienzo, con su clase magistral “Fotografías conspirativas”, a una serie de actividades que lo tuvieron como protagonista.

 

El programa “Fontcuberta en Córdoba”, inédito y único en el país*, fue organizado por el Grupo el Puente, estuvo coordinado por David Schafer e integrado por docentes y artistas agrupados en torno a la Escuela Superior de Artes Aplicadas Lino E. Spilimbergo, dependiente del gobierno provincial. Tuvo el objetivo de incentivar proyectos de creación individual y colectiva, capacitación profesional, acción y experimentación en el área de las artes visuales.

Conspiración de un gran simulador: Joan Fontcuberta en Córdoba

 

Luego de su clase magistral “Fotografías conspirativas”, las actividades continuaron con un trabajo colectivo con estudiantes y el seminario titulado “Espejos rotos en una cultura postfotográfíca”, en cuyo temario figuraron los conceptos que Joan Fontcuberta desarrolla desde hace décadas, tales como: Procesos de ficcionalización, archivo como documento, institucionalización de la sospecha y el falso documento como estrategia artística.

Los argumentos vertidos en la clase magistral fueron el puntapié inicial para una serie de intercambios que movilizaron intensamente a la comunidad fotográfica y de artistas visuales que participaron de los eventos. Desde los comienzos de la charla, Joan Fontcuberta dejó translucir posturas muy personales, las cuales remitieron a lo expuesto en su libro “El beso de Judas” y discurrieron en torno a la verdad en fotografía, la revisión de los modelos documentales, las hegemonías dominantes y la manipulación posible de las imágenes en este nuevo mundo tecnocientífico.

“Estar aquí es una satisfacción pero también un reto, espero estar a la altura de las circunstancias que se han suscitado”. Con estas palabras comenzó para proseguir con su batería conceptual: “Las imágenes transforman nuestras vidas, es por eso que debemos prestarles atención, para poder dialogar con ellas, para poder reaccionar ante ellas y para poder manejarlas y que no sean ellas las que nos manejen a nosotros. Estamos en un mundo en que las imágenes componen un elenco, una avalancha, un acervo de materiales seductores, edulcorados, que tienden a fomentar el consumo, tienden a apaciguar las fisuras de clase, de raza, etcétera, que pueden llegar a anestesiarnos, por lo tanto ser críticos ante la imágenes es no sólo una opción, sino un deber de los que somos profesionales de las imágenes…. Las imágenes no son nunca inocentes, todo lo contrario son siempre trampas y detrás de esas trampas hay intencionalidades, entonces lo primero que tenemos que hacer es intentar conocer cuáles son las intenciones que se escudan detrás de una imagen. La fotografía a lo largo de su historia ha ofrecido un saldo fundamental que es lo documental, a pesar de que a lo largo de sus dos siglos de vida han habido incursiones en lo surreal, en lo onírico, lo cierto es que el saldo es lo documental y esto se fundamenta en una noción clara y concisa: La fotografía transmite verdad, la fotografía viene a ser una transcripción de la realidad, la metáfora del “espejo con memoria” lo sintetiza”**.

Continuó diciendo: “Mi obsesión es el cuestionamiento de la veracidad, desde un escepticismo crítico, esto no es decir que la verdad no existe, sino que la verdad no se nos regala”.

En referencia a su propia obra señaló: “Mi trabajo en el fondo es mostrar como detrás de todo tipo de discurso que procede de una plataforma autoritaria (que aparece en los medios de comunicación, partidos, religiones, ciencia, familia, universidad, etcétera) se fundamentan en unas técnicas, unas estratagemas para convencer, mi trabajo intenta incidir en estos procesos para ver hasta que punto hay ultrajes…El primer paso de todo fotógrafo conciente es ver los valores de lejos, no podemos ser buenos fotógrafos hasta que no podamos subvertir los valores que la fotografía lleva…Veamos hasta qué punto lo que digo también lo encontramos en la historia”.

Con la luz apagada comenzaron a sucederse en las pantallas de la sala de conferencias las llamadas “Fotografías conspirativas”, ejemplos de imágenes en dónde la verdad y la realidad son las eternas cuestionadas. Las primeras fueron daguerrotipos (1839) continuaron tarjetas postales intervenidas digitalmente para finalizar con las de sus ensayos emblemáticos “Sputnik” y “Deconstruyendo Osama”.

Antes de partir Joan Fontcuberta nos concedió algo de su tiempo para una breve entrevista.

¿Qué es el metadocumento al que hacés referencia en tu obra, seminarios, y ponencias?

Bueno, yo considero que mi fotografía es metadocumental, en la medida en que se erige como voz interior, como conciencia crítica de la propia fotografía documental. Tengo compañeros entre los fotógrafos documentales que consideran que yo los estoy atacando, haciendo una sátira de sus trabajos, pero al contrario y pienso que la fotografía documental es el gran saldo que nos ha legado la fotografía en su historia, eso no obsta para que seamos autocríticos y sepamos encontrar las fisuras a nuestro propio lenguaje, eso no hará más adultos y más maduros fotográficamente hablando.

Volvemos a la pregunta inicial que es la base de tu seminario. La fotografía se sustentaba en el modelo del “espejo con memoria” ¿Qué sucede cuando ese espejo se fractura y sólo recibimos un fragmento mínimo de la realidad?

Creo que hay que buscar otros dispositivos y eso es en lo que estamos ahora. La tecnología digital y toda una serie de nuevas sensibilidades arropadas por el post-modernismo, lo que han hecho es romper el espejo.

La imagen ha pasado de ser un reflejo de la realidad a ser realidad misma, a erigirse en una iconósfera, en una capa que nos envuelve y con la que hemos de reaccionar, quizás esa es la gran paradoja: vivimos en un mundo en dónde son las imágenes las que nos transforman más que los objetos y es nuestra experiencia de las imágenes lo que nos hace desenvolvernos en nuestra vida cotidiana y nos permite tomar determinadas actitudes, determinadas opiniones sobre los sucesos. Por ejemplo, yo no estuve nunca en Palestina y puedo tener una opinión de lo que allí sucede gracias a las imágenes. Estas en unas estructuras informativas complejas que pueden contener textos, sonidos, elementos bidimensionales arquitectónicos… Las imágenes, más que los textos, inciden con potencia e intensidad porque afectan lo inconciente, son más emotivas.

¿Mencionás al archivo fotográfico como similar a un monumento?

Para mí la fotografía nace para constituirse en archivo, tal como los entendemos hoy, nacen para articular una cierta noción de identidad y memoria y en ese sentido la presencia de la cámara es lo que articula el discurso histórico, es decir, si no hay foto no hay acontecimiento y sin acontecimiento no hay historia, en ese sentido la fotografía tiene un papel crucial.

¿Cómo se inserta la fotografía documental en Europa, dónde es más común verla en Museos o en los Medios de Comunicación?

La última Documenta de Kassel fue dedicada a lo documental, diría que ahora está el documental exageradamente de moda. Siempre hay como una ambivalencia pendular, a veces gana la ficción otra el documental y un dato concreto es que estuve en la gestión de un nuevo festival en España, en Tarragona uno de cuyos ejes es el descubrimiento de nuevos valores, se quiere que ese festival sea una plataforma en donde se inserten autores, que haga poco tiempo que hayan empezado a trabajar, y de los 15 seleccionados más de la mitad trabajan en proyectos documentales.

En ciertos sectores hay unas modas, en España el mundo de los aficionados esta dominado por un surrealismo de tercera categoría, de la gente que acaba de descubrir el photoshop y se divierte haciendo combinaciones más o menos ingeniosas pero es un apéndice que no afecta en absoluto lo que es el arte con mayúsculas.

¿Estas en plena preparación de un libro nuevo?

En realidad varios, pero inmediatamente de momento, estamos con la editorial hablando del “Beso de judas II - La cultura postfotográfica” que será una evaluación del primero del que ya ha pasado diez años de su publicación, han sucedido muchas cosas; entonces será una reconsideración de la situación una década más tarde. En septiembre saldrá otro, un conjunto de textos sobre la historia de la fotografía española desde 1970 hasta ahora, un conjunto de ensayos, reseñas, una especie de libro de fuentes, porque aunque yo no sea historiador, por circunstancias generacionales me ha tocado desempeñar diferentes roles, como crítico, como promotor, como pedagogo, hay textos del pasado que marcan cierto camino y es interesante traerlos ahora para cotejarlos, a treinta años vista.

¿Cuál fue tu rol en la PHotoEspaña 2008?

Ocuparme de un simposio internacional cuyo tema fue “El futuro del futuro”. Cuando hace algunos años hablábamos de nuevas tecnologías nos referíamos a lo digital pero de momento lo digital es el presente y casi ya el pasado, ya empieza ser hora de plantearnos que vendrá después por ejemplo la nanotecnología, hasta que punto novedades tecnológicas que parecen ciencia ficción van a revolucionar todo el mundo de la imagen, de la representación en general… Entonces por un lado tenemos que recapitular históricamente sobre cuales han sido las utopías de la fotografía y ver hasta qué punto esas inventivas de ciencia ficción, dignas de Julio Verne, se incorporan hoy en realidades.

Ante esto surgieron debates transversales: científicos, críticos, sociólogos, fotógrafos, que preven el futuro, una apuesta en prospectiva.

Tu pasaje por el país fue breve pero ¿Pudiste ver algo de fotografía actual argentina?

Desde la última vez que estuve aquí hace 12 años he visto un progreso en publicaciones y actividades fotográficas que ¡hay que ser optimistas¡…Estuve en el MALBA de Buenos Aires y vi fotos de RES que me gustaron, al igual que las de Marcos López y Adriana Lestido en fotorreportajes y muchos más ¡pero no quiero que mi olvido provoque que se mosqueen conmigo¡.

* Esta es su segunda visita a la Argentina. La primera fue en 1996, invitado por el Museo Nacional de Bellas Artes para participar en la curaduría de una exposición. En Fotomundo 338, de junio de ese año, publicamos un reportaje.

** La metáfora “el espejo con memoria” fue creada por Beaumont Newhall en referencia al daguerrotipo, dando título al respectivo capítulo de su libro “Historia de la fotografía, desde sus orígenes a nuestros días”, Editorial G. Gili, 1983.

 



Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Usted está aquí:   Inicio