Parece imposible desarrollar un pensamiento sin recurrir a las palabras. Lo que pensamos está condicionado por nuestro lenguaje. Algo parecido ocurre con el software para procesar fotografías. La elección de una determinada herramienta condiciona el modo en el que desarrollamos nuestra tarea. Al mismo tiempo los progresos en software, impulsados por la disponibilidad de hardware cada vez más potente, ofrecen nuevas maneras de hacer las cosas.